Anoche estuve pensando, reflexionando sobre qué ocurre con aquellos que terminan con todo y de repente se quitan la vida...
Más específicamente aquellos que tienen un blog.
Nadie o al menos no todos son capaces de reconocer abiertamente que han intentado arrancarse la vida por mano propia.
Distinto es quitarse la vida cuando nadie te conoce, cuando uno está completamente solo... Digamos que de cierta manera uno simplemente muere y ya. Nada cambia. Todo parece seguir igual. Pareciera que uno desaparece y nadie se da cuenta. Pero es mentira eso de que todo se soluciona, al contrario. No es que uno se desvanece, se vaporiza en el aire. Y los que se quedan (generalmente la familia) tienen que hacer un largo trámite y se quedan muy mal...
Pero no es de eso lo que voy a hablar.
Imaginate lo contrario: Te morís y ya tenés algún amigo, o seguidor, o alguien que te lee o a alguien que le guste lo que escribís y quizá remotamente aunque no lo creas, llegue a extrañar tus escritos, las macanadas y hasta burradas que salís a decir por Twitter pero que logran sacar alguna sonrisa, esos memes que coleccionás en tu Tumblr, o los hermosos paisajes que con arte tomás con esa cámara cuyo modelo es simplemente impronunciable y subís a tu Flickr...
[Nota: Al momento de escribir estas líneas de arriba me ganaron las lágrimas al pensar en tanta gente que quizá no me conozca pero cuya desaparición calaría tan hondo en mí que me agarraría un nudo en la garganta que ni para que te cuento...]
Una vez Guri preguntó en su blog "¿y vos, por qué tenés un blog?...
Más específicamente aquellos que tienen un blog.
Nadie o al menos no todos son capaces de reconocer abiertamente que han intentado arrancarse la vida por mano propia.
Distinto es quitarse la vida cuando nadie te conoce, cuando uno está completamente solo... Digamos que de cierta manera uno simplemente muere y ya. Nada cambia. Todo parece seguir igual. Pareciera que uno desaparece y nadie se da cuenta. Pero es mentira eso de que todo se soluciona, al contrario. No es que uno se desvanece, se vaporiza en el aire. Y los que se quedan (generalmente la familia) tienen que hacer un largo trámite y se quedan muy mal...
Pero no es de eso lo que voy a hablar.
Imaginate lo contrario: Te morís y ya tenés algún amigo, o seguidor, o alguien que te lee o a alguien que le guste lo que escribís y quizá remotamente aunque no lo creas, llegue a extrañar tus escritos, las macanadas y hasta burradas que salís a decir por Twitter pero que logran sacar alguna sonrisa, esos memes que coleccionás en tu Tumblr, o los hermosos paisajes que con arte tomás con esa cámara cuyo modelo es simplemente impronunciable y subís a tu Flickr...
[Nota: Al momento de escribir estas líneas de arriba me ganaron las lágrimas al pensar en tanta gente que quizá no me conozca pero cuya desaparición calaría tan hondo en mí que me agarraría un nudo en la garganta que ni para que te cuento...]
Una vez Guri preguntó en su blog "¿y vos, por qué tenés un blog?...
