Y no, no puedo olvidar...

Poema del secreto


Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía,
y no volver el rostro para verte pasar.
Puedo apretar mis labios un día y otro día...
y no puedo olvidar.

Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente,
casi aburridamente, sobre un tema vulgar,
puedo decir tu nombre con voz indiferente...
y no puedo olvidar.

Puedo estar a tu lado como si no estuviera,
y encontrarte cien veces, así como al azar....
puedo verte con otro, sin suspirar siquiera,
y no puedo olvidar.

Ya ves: tú no sospechas este secreto amargo,
más amargo y profundo que el secreto del mar...
porque puedo dejarte de amar, y sin embargo...
no te puedo olvidar!

—Poema de José Ángel Buesa

Yo tb tq (Yo también te quiero)

¿A fin de cuentas qué es la comunicación? Este video de una pareja solucionando sus problemas muestra en qué consiste comunicarse de verdad.

—Nena: Tnemos k hablar
—Churri: Ya m lo imaginaba yo...
—Nena: L k t imaginabas?
—Churri: Q estabas tardando muxo
—Nena: Ah si?y x k t lo imaginabas?
—Churri: Pues porque estas diferente dsd hace tiempo
—Nena: Bueno,tu tampco estas como ants
—Churri: Vaya ahora voy a ser yo el q ha cambiado
—Nena: Los 2 hmos cambiado
—Churri: No
—Nena: Y k s lo k sientes?
—Churri: Venga,no t hagas ña tonta
—Nena: No, no dime!
—Churri: Ya no m miras como antes
—Nena: Ah no? Y, a kien miro?
—Churri: Tu sabras...
—Nena: Esto no tiene sentido!
—Churri: Cuando kieras dejarme dimelo eh
—Nena: Parec que s lo que quieres tú
—Churri: Ah si?
—Nena: eres IMBECIL!!!!!!
—Churri: Yo tb tq

(Según la RAE) COMUNICACIÓN: "Trato, correspondencia entre dos o más personas."

Te puedes quedar con esto.

También puedes comunicarte de verdad.


Yo tb tq (Yo también te quiero)
Cortometraje realizado por Dani Montes para el Primer Festival de Cortos Express 'SOHO Málaga FASTival'.

Un perro negro llamado depresión

Dicen que el primer paso enfrentar un problema y solucionarlo es aceptar que tenés ese problema. Y de balde me engañaría si dijera lo contrario, pues es así: Yo también tengo un perro negro....

Yo tenía un perro negro. Su nombre era depresión.

Cada vez que el perro negro aparecía, me sentía vacío y la vida parecía detenerse.

Sin ninguna razón y en cualquier momento, podía sorprenderme con su visita.

El perro negro me hacía parecer y sentir más viejo de lo que era.

Cuando el resto del mundo parecía estar disfrutando de la vida, yo sólo podía verla a través del perro negro.

De repente, las actividades que normalmente me provocaban placer ya no me interesaban.

Le gustaba arruinarme el apetito.

Él masticaba mi memoria y mi habilidad para concentrarme.

Si quería hacer algo o ir a algún lado con el perro negro necesitaba una fuerza sobrehumana.

En situaciones sociales, él podía olfatear y darse cuenta de mi confianza y ahuyentarla.

Mi mayor temor era que me descubrieran. Me preocupaba que la gente me juzgara. Debido a la vergüenza y al estigma del perro negro yo estaba constantemente preocupado que me descubrieran.

Por lo que invertí una gran cantidad de energía en ocultarlo.

Mantener una mentira emocional es agotador.

El perro negro podía hacerme pensar y decir cosas negativas.

Podía transformarme en una persona irritable y hacer difícil el estar cerca mío.

Podía llevarse mi amor y enterrar mi intimidad.

Por sobre todas las cosas, él amaba despertarme con pensamientos sumamente repetitivos y negativos.

También le gustaba recordarme cuán agotado estaría al día siguiente.

Tener un perro negro en tu vida no se trata tanto de sentirte un poco abatido o triste... sino de sentirte totalmente desprovisto o vacío de sentimientos.

A medida que fui creciendo el perro negro se hizo más grande y comenzó a estar alrededor mío todo el tiempo.

Intentaba ahuyentarlo con cualquier cosa que yo pensaba lo haría irse corriendo.

Pero con mucha frecuencia él salía airoso y llegaba a la cima, decaer se hizo más fácil que levantarse de nuevo.

Así es que me hice bastante bueno en auto-medicación... que en realidad nunca me ayudó.

Al final me sentí totalmente aislado de todo y de todos.

El perro negro había por fin logrado secuestrar mi vida.

Cuando se pierde toda la alegría en la vida uno comienza a preguntarse qué sentido tiene.

Afortunadamente, este fue el momento en que busqué ayuda profesional.

Este fue el primer paso hacia la recuperación y un importante punto de inflexión en mi vida.

Aprendí que no importa quién seas, el perro negro afecta a millones y millones de personas; es una cuestión que le puede tocar a cualquiera.

También aprendí que no existe una bala de plata o una píldora mágica.

La medicación puede ayudar a algunos, mientras que otros pueden necesitar un enfoque completamente diferente.

También aprendí que el ser emocionalmente genuino y auténtico con los que están cerca de vos puede ser un elemento de cambio absoluto.

Lo más importante es que aprendí a no tener miedo del perro negro y hasta le enseñé algunos trucos nuevos por mi cuenta.

Cuanto más cansado y estresado tu estás, más alto ladra, por lo que es importante aprender a calmar y relajar tu mente.

Está probado clínicamente que el ejercicio regular puede ser tan efectivo para tratar la depresión leve como los antidepresivos.

Entonces sal a pasear o a correr y deja atrás a la bestia.

Lleva un diario sobre tus estados de ánimo; el anotar tus pensamientos en un papel puede ser catártico y a menudo ayuda a ver más claro.

También mantén un registro de las cosas por las que debes estar agradecido.

Lo más importante para recordar es que no importa cuán seria se ponga la situación... si tomas los pasos adecuados y hablas con la gente adecuada, los días del perro negro pasarán.

No voy a decir que estoy agradecido al perro negro, pero él ha sido un maestro increíble. Me obligó a reconsiderar y simplificar mi vida.

Aprendí que más que huir de los problemas es mejor abrazarlos.

El perro negro va a ser siempre parte de mi vida pero ya no volverá a ser la bestia que era. Tenemos un acuerdo.

A través del conocimiento, la paciencia, la disciplina y el humor aprendí que se puede curar al peor perro negro.

Si estás en dificultad, nunca tengas miedo de pedir ayuda. La única vergüenza es perderse en la vida.

Depresión. Pide ayuda. Acéptala.

Ojalá yo pueda decir también tenía...

¿Sentir o no sentir?

Sentir o no sentir esa es la cuestión... si tan solo hubiera un switch, un interruptor para dejar de sentir. Dejar de sentir dolor, dejar de sentir la soledad que carcome hasta los tuétanos, el desesperante hastío, melancolía recalcitrante, agonía sin fin, impotencia, angustia... simplemente no sentir...

Si hubiera una pastilla para dejar de sentir... algo, lo que sea, pero sin quedar como un robot como nuestro estimado Alex Murphy (activar subtítulos):
Pero no, no hay tal cosa...
Lo más triste es que hace rato ya he dejado que se empañe la ilusión de que vivir es indoloro...

Soledad - Jorge Drexler [Letra]

Soledad, aquí están mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta desde hace un tiempo,
Creo que pasaremos juntos temporales,
Propongo que tú y yo nos vayamos conociendo.

Aquí estoy, te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás en cada cosa que he callado.

Ya pasó, ya he dejado que se empañe
La ilusión de que vivir es indoloro.
que raro que seas tú quien me acompañe, soledad,
a mi que nunca supe bien cómo estar solo...

Somatización

Somatización: Afección crónica en la cual la persona presenta síntomas
físicos que involucran más de una parte del cuerpo, pero no se puede
encontrar ninguna causa física. Sin embargo, el dolor y otros síntomas
que las personas experimentan son reales y no son creados ni simulados.
—De acuerdo, clase. ¿Quién puede decirme por qué algunos de éstos árboles son huecos?
—Yo
—¿Sí, José?
—Porque son catástrofes emocionales hasta el punto en que sus sentimientos de vacío internos se manifiestan físicamente.
—Jajajaja ¡muy bueno José! pero no... ¿alguien más?