De formaciones reactivas, indiferencia y demás yerbas Estimado lector: Antes que continúes leyendo te aviso, aquí no vas a encontrar otra cosa que no sea una descarga emocional, totalmente perso...

De formaciones reactivas, indiferencia y demás yerbas

Estimado lector: Antes que continúes leyendo te aviso, aquí no vas a encontrar otra cosa que no sea una descarga emocional, totalmente personal. Ahora que se ha hecho esta aclaración pues... *suspiro*

Hace mucho tiempo que no me siento tan mal. Ni siquiera sé cómo empezar...

¿Y qué puedo decir? Parafraseando aquella canción: “me enamoré sin darme cuenta y me duele hoy su indiferencia”:



Y sí. Me enamoré y ahora estoy destrozado, completamente destruido.

No me había sentido tan bien con una chica en muchos años, éramos amigos, muy amigos; hablábamos de cosas que no hablaríamos con nadie, era mi mejor amiga. Y empecé a sentir mariposas en el estómago cada vez que la veía, sentía iluminarse el ambiente completamente con su sola presencia, y si yo sonreía, sonreía porque era feliz, porque estaba enamorado, sonreía cada vez que la veía, sentía como mi alma resplandecía con solo verla o imaginarla.

Y ahora estoy acá muerto en vida, tratando de enjugar la impotencia.

Yo me quedaba embelesado por su belleza y con solo verla, con solo sentir que estaba cerca sonreía. Curiosamente ella también pues nos quedábamos mirando largo rato y también ella sonreía. Y yo en silencio amaba su aroma, sus ojos... en fin.

Pero luego vi que le incomodaba el hecho de que le mirara y sonriera. Pero ¿cómo no iba a sonreír si estoy enamorado?, ¿cómo aguantarme, quedarme catatónico como estatua de mármol, cómo hacer frente a este sentimiento? ¿Quedarme incólume, impávido, lívido?

Pero no quería que se sintiera incómoda. Por eso me mudé a otra aula. Me dolía tanto aquella decisión que me preguntó al comunicarle si por qué estaba tan pálido, blanco... Y cuando le dije ella simplemente respondió “–Y si te querés quedar...” Y un silencio.

Ella me importa demasiado, no quería que yo influyera negativamente en sus estudios, un tiempo la vi preocupada pues decía “¡no se me queda nada!”

Y de repente... indiferencia. La más cruel, dolorosa y total indiferencia. Le saludaba pero ella me ignoraba, ponía la cara como sintiendo enojos, como si yo fuera un extraño en su vida. Supo que me gustaba, que estaba enamorado de ella.

Y eso me dolió demasiado:
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No existe en el mundo entero algo más doloroso que la indiferencia

¿Le incomoda que alguien se enamore de ella? No entiendo.

¿Será la edad? Sí hay un poco diferencia de edad, pero no era eso lo que decía ella en nuestras conversaciones.
Tendrás 18 pero... Y sí, por lo que veo sí “sos chica todavía”...

Lo que si que después todo se fue al abismo.

Hasta envió un “mediador” para “hacer las paces”, ¿por qué alguien necesitaría un mediador?

Y vaya “mediador”. Resultó ser un completo desquiciado, hasta me escribió una carta que más bien parece una demanda judicial para que me aleje de ella. En seguida me explayo más sobre eso.

Ahora bien, si ella no quiere saber nada de mí, si Elizabeth* me odia tanto, entonces ¿por qué simplemente no me lo dice? ¿Por qué tuvo que hacer todo ese teatro?

Como no me llega tanto la explicación del profesor de una de las materias en la otra sección, en otra aula, solía volver a la anterior algunas veces pues digamos que extrañaba a la otra profesora... es decir, uno se acostumbra a un método de enseñanza, a un ritmo de trabajo... se le entiende muy bien al otro profesor, eso sí, pero me parecía muy divague ya, a veces iba por las ramas saliéndose del programa de estudios...

Un día que hacía ese intercambio al llegar la saludé como siempre, (hola y una sonrisa... nada más), pero hizo como que no me vio, haciendo un gesto de desaire. Me dolió muchísimo. Minutos después, ella salió afuera en plena clase.

Le envié un mensaje que decía “Ni un hola siquiera :'(” y como contestación recibí este otro mensaje “quien sos amigo?”. Me quedé petrificado.

Y llegó el receso. Le llamé. Me contestó alguien con voz masculina. Solo corté. Salí y le vi. Ella estaba acurrucadita con un tipo, se agarraban de la mano, iban abrazados... Volví a llamar... ¡y él contestó!

Y ahí me quebré. ¡Me hubiera dicho que tenía novio y ya!

Recuerdo que hace ya un buen tiempo me empecé a fijar en otra chica pero tenía pena de preguntarle si tenía novio. Le pregunté a una amiga íntima suya por la red social si es que tenía. Pero como no llegaba la respuesta entonces decidí preguntarle yo mismo y la respuesta fue un sí, y en se mismo momento me llegó la notificación de la respuesta de su amiga: “Sí, tiene, ¿por qué la pregunta?”. Ahí vi en mi mente un gigantesco cartel que decía “noveno mandamiento” y que se cruzaba como una sábana o un banner frente a mí. En ese momento solo atiné a despedirme, y me bajé del colectivo, justo al costado de la Catedral. De rodillas, frente a Dios me empecé a ahogar en lágrimas, no sé bien por qué. Sentía un dolor intenso en medio del pecho. Claro, ¡vaya que me gustaba esta chica!

Saltando este paréntesis continúo.

Me quedé mal, viéndole a ella “cariñosita” con ese muchacho. Si me quería lastimar... lo hizo. Lágrimas empezaron a brotar, me aguantaba lo más que podía. Mi primera reacción fue ir a donde estaba una de las compañeras con las que solía intercambiar materiales del curso, presentaciones, ejercitarios, etc., estaba ella sentada en un pupitre conversando y sin pensar me arrodilé frente a ella y le dije entre sollozos “yo no voy a venir más”.

Me acompañó afuera y nos topamos con uno de los profesores. El dolor que sentía fue tan grande como para desear morir en ese mismo instante. Alguien del centro de estudiantes me acompañó a donde atienden los psicólogos de la facultad.

Días después empecé a recibir mensajes de texto (no de ella sino de un, como se diría en la red social, “amigo en común”) En sus mensajes primero dijo que había un “malentendido”.

Me saltaron muchas preguntas ¿o sea que no era su novio? ¿lo hizo para darme celos? ¿lo hizo para lastimarme? ¿¡pero qué está pasando!?

Llegó el catorce de febrero. Había faltado casi toda la semana a clases, ese viernes volví y me quedé encerrado en clase, no salí por ningún motivo, no sea que me viera, o mejor dicho, no sea que yo le viera de nuevo con ese tipo me quiebre otra vez. Estaba triste. Demasiado. La melancolía corroía mis venas. Era catorce de febrero. Quería saludarle... aunque sea decirle hola y una sonrisa. Siempre quise dar regalitos el día de los enamorados pero no sé....

Y me quedé cabizbajo absorto en mis pensamentos, aguantándome las lágrimas. Curiosamente ese mismo día ella publicó este tuit:
En este punto luego de hablar con algunos psicólogos y contarle a algunas pocas personas sobre esto, me dijeron que lo que le pasa a ella es un mecanismo de defensa que se llama formación reactiva es decir "la expresión opuesta a la del deseo que el sujeto tiene pero evita, por motivos de censura". ¿O sea, me trata así porque en el fondo le gusto pero expresa por tanto todo lo contrario? ¿Tipo onda “porque te quiero te aporreo”? ¿Je? :/

Más tarde volví a mirar los mensajes de este personaje que fungiría de “mediador” y decía “un malentendido donde metiste la pata”. ¿Metí la pata? ¿En qué sentido? Bueno, si enamorarme es meter la pata... entiendo.

Luego sus mensajes fueron haciéndose más fuertes hasta que terminamos en una discusión por la red social donde le pregunté "entonces qué fue eso que pasó con ese muchacho", y él respondió que fue una “maniobra” para alejar al “enemigo” ¿o sea que por enamorarme de ella ya soy su enemigo? Le pregunté cómo estaba seguro de eso, y dijo que él ya había visto las conversaciones que tuve con ella por la red social entonces le pregunté si estaba con ella o cómo es eso de que había visto. Ahí se le chispoteó y se salió del closet y se podría decir que argumentó que él la entendía porque es gay y porque ella era como su hermana como todas sus amigas son sus “hermanas” y que me aleje de ella porque prácticamente me odia y que si por qué no puedo “ser normal”. No volví a contestarle.
Terminó tratándome de cobarde y otras cosas más. Al final me envió una carta o ¿comunicado? en la que él se autoproclamaba “mediador entre las partes”. ¡Vaya mediador!
El que escribió esto no creo que esté tan bien que digamos...
Yo continué yendo a la facultad, ya no me moví de sección. Terminaron las parciales. De vez en cuando saludaba a aquellos con los que solía conversar en la sección donde ella está. Y un día le encontré frente a las aulas en un momento en que me dirigía a recargar mi botella de agua, estaba acompañado de dos compañeros, le saludé a uno y otro, luego a ella… y ahí pasé. Ella se puso pálida. Miré de reojo, y vi como uno de ellos le ponía la mano en el hombro y le decía “te comprendo”

Una semana después del día de los enamorados fue su cumpleaños. Estaba feliz. Pensaba darle un regalito. O por lo menos un saludo: “–Felicidades”. Pero no. No la encontré. O se escabulló o directamente ni se fue a rendir.

“Bueno, simplemente le voy a felicitar por su cumpleaños y listo”, dije por la noche. La llamo y me contesta otro tipo:
¿Seguro que cumplió 18,
no será 13?
Otro [con voz medio afeminada] — Hola
Yo: —Hola, sí, con Eli por favor.
Otro: —[se escuchan ruidos al fondo]
Yo: —Me pasás con Elizabeth por favor. [obiamente me di cuenta que no era ella]
Otro: —Y yo soy Eli, lo que pasa es que estoy un poco ronca... arjam! arjam!
Yo: —Lo quería decirle es que-- [yo no termino de hablar y sigue hablando el otro]
Otro: —¡Soy Eli! y estoy fumando acá y...
Yo —Lo que pasa es que tengo poco saldo y...
Teléfono: —Tu-ru-ríiii [se corta la comunicación]
¿Fumando? ¿Que? ¿O sea que si ella se mete en drogas automáticamente ya me voy a "desenamorar" de ella? ¿Por qué perjudicar su reputación así? ¿Y por qué hizo este teatro por enésima vez?

Y sí, la verdad que, me ganó el dolor. Quería dejar de sentir, no pensar más. Me volvía sentir realmente mal. Me puse tan triste que hasta publiqué en la red social “Y eso es todo amigos”, y un comentario abajo “y hasta acá llegué”. Gente a la que creo le preocupo empezó a preguntar “¿ya no vas a ir más a la facu?” Incluso me despedí en el grupo de la red social de los que me ayudaron en aquella aula, dándole las gracias por todo, y deseándoles éxito (no suerte, porque eso no existe, me dijo alguien de esa sección el otro día) Pero...

Y ahora... no sé. Ahora que terminé de releer todo esto que acabo de escribir... ¡es una completa locura!...

No entiendo nada. O sea, y yo que pensaba que era yo el que estaba mal...

Nambré.

Y bueno, dejo estos fotogramas de una película que se me vino recién de repente a la mente:



Actualizo: Su último tuit y una curiosidad.
Aproximadamente en el momento en que ella escribía este tuit
yo preguntaba a una amiga suya qué había pasado con ella, porque si no rendía ese día se descalificaba y no ingresaba a la facultad... claro que antes de que conteste ya había encontrado mi respuesta: sí fue a rendir y tuvo un buen puntaje.
lo más curioso es que por lo que veo, esta amiga suya le contó que ella todavía me importa porque al día siguiente encuentro que ella dejó en Visto el mensaje que le dejé hace siglos el día de su cumpleaños, el día que hizo todo ese teatro (por cierto el que contestó resultó ser el hermano del "mediador")
O sea:

*Nota: Todos los nombres, avatares, fotos de perfil y partes de las conversaciones han sido cambiados para que no puedan ser identificables las personas de las que se habla aquí. Es decir, son todos falsos.

Recordatorio: Este blog se llama "Catarsis Heurística". Catarsis: Descarga emocional; Heurística: "Arte de inventar".

¿Qué es real? ¿qué no lo es? Queda a criterio del lector. ;)

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