La depresiva vida de un gato Esta es la historia de Henri, un gato negro francés afligido por un tormento casi indecible, una fatídica depresión y una creciente desilusi...

La depresiva vida de un gato

Esta es la historia de Henri, un gato negro francés afligido por un tormento casi indecible, una fatídica depresión y una creciente desilusión con el mundo, contada en tres partes por el mismo gato en persona.

Mi nombre es Henri.
Soy un gato negro.
Vivo una vida de lujos.
Mis cuidadores me aman.
Pero me siento vacío.
Mi agua filtrada tiene un sabor impuro.
Rara vez ronroneo.
Mi pavo y menudencias empezó a saber
exactamente como mi pescado blanco con atún en salsa.
Todo es lo mismo.
Soy libre.
Estoy encarcelado.
Mis pulgares no son oponibles.
Sin embargo yo me opongo a todo.
Hago nuevos amigos.
Pero rara vez los mantengo.
Parece que he sido hecho para sufrir.
¿Y por qué no?
¿No lo somos todos, acaso?
El mono se burla de mí con cada vuelta.
Estoy perdido.
Soy despreciado en todos lados.
Soy como un péndulo que no se balancea.
Si se menea mi cola es un acto reflejo. Nada más.
Estoy embrujado.
Soy Henri.
Bueno... todavía estoy acá.
He hecho crecer mi mullido abrigo para el frío invierno, como el vestido de una Tsar.
Necesita un cierto mantenimiento delicado.
Soy libre de irme.
Sin embargo, me quedo.
Las 15 horas al día que duermo no hacen efecto.
Me despierto al mismo tedio.
Inmortalizado en la pared.
Olvidado en el suelo.
Cuando mis cuidadores pasan por acá de vuelven furiosos.
Sin embargo, no siento nada.
Dejan deliciosos aperitivos fuera del alcance.
Se burlan de mí inmisericordemente.
Yo solo, siento este tormento.
El idiota blanco se retuerce en su silla, mendigando por una hamburguesa con queso.
Estoy rodeado de idiotas.
“Atiende al gato”.
Nunca lo hacen.
Aún así he aprendido algunas cosas.
La crema batida en el baño NO es crema batida.
No podemos escapar de nosotros mismos.
Y a veces la puerta de gato... está cerrada.
Nada ha cambiado. Me han dicho que soy famoso en Internet.
¿Por qué razón? ¿Mi tormento?
Se burlan de mi francés, pero ¿por qué?
Mi francés es perfecto.
Nada cambia y cada día se confunde con el siguiente.
Excepto de vez en cuando, me llevan.
El "doctor" nada cura y sin embargo me siguen enviando.
Hay extraños por todas partes, ninguno confiable.
La humillación es demasiado difícil de soportar.
Cuelgan fotos de sus víctimas en la pared.
Primero, probé la desobediencia civil.
Traté de decirle al doctor acerca de mi estado
depresivo y mi creciente desilusión con el mundo.
Pero él sólo revisa la mugre en mis orejas.
Ellos me declaran saludable como siempre pero tal vez es todo un engaño.
¿Mis cuidadores me atormentan por su propia diversión?
Ciertamente el imbécil blanco no le importa apaciguarles.
¿Está en connivencia con ellos en mi contra?
Traidor.
A partir de ahora, yo estaré a cargo de mi propio destino.
No más sujeto a los caprichos de mis cuidadores.
Yo soy mi propio gato.
Mi destino... ehmm... ¡mierda!
FIN
Actualización: (Diciembre/2012):
Henri: The Worst Noël
Los días festivos son sólo una excusa más para que el mundo se entrometa en mi soledad.
Vivo con algunos pocos otros gatos y cada uno me molesta de manera única.
Ellos no dan importancia a mis premios importantes.
Las siestas son mi único respiro.
En mis sueños, al fin puedo estar solo.
No, no, no. ¿Qué estás haciendo aquí?
Debo haber comido algo malo.
Hay más pescado blanco y atún en salsa que dificultades sobre ti
Entonces, ¿qué haces aquí?
Mira, ese soy yo cuando era gatito.
Era tan inocente cuando eso.
No sabía nada de la crueldad del mundo.
Tu mente simple es en mayor parte la misma que la mía entonces.
Quizá estoy siendo demasiado duro contigo.
Yo supongo- ohg! vamos...
¿Te conozco, me pareces familiar?
Un momento, tú eres ese gato gris que vive aquí?
Perdóname pero no estás mucho por aquí.
Siento como que nunca te veo.
Aquí viene otra lección.
[Te digo, soy famoso en Internet. ]
[El mono se burla de mí con cada golpe.]
[Nunca lo hacen.]
Mis disculpas. Tal vez te he pasado por alto.
Raramente aprecio el momento.
Estoy vivo, y no soy un perro.
Quizá debo estar agradecido.
Ah, el viejo.
¿Estás aquí para enseñarme también?
Ya me has enseñado la más importante lección de todas.
Nunca dejes que te acaricien.
Nunca expongas tu barriga.
Nunca te sientes en un regazo voluntariamente.
Todavía te veo en buena forma. Pero no... Puedo verlo en tus ojos.
No quieres otra cosa más que ser acariciado y amado.
Sin embargo no puedes permitírtelo tú mismo.
¿Este es mi futuro?
Acaso los otros gatos estén en lo correcto.
La vida de un gato filósofo equivale a nada, sin amigos.
Quizá debería dejar de lado mis amenazas a los otros.
No me arrepiento de nada.
FIN.
Actualización:
Gato existencialista gana premio en Festival de Vídeos: [Enlace]