Social... Social… nadie comprende cómo duele esa palabra. Y se repite una y otra y otra vez por todos lados hasta el infinito. Que “Social Media”, q...

Social...

Social… nadie comprende cómo duele esa palabra.

Y se repite una y otra y otra vez por todos lados hasta el infinito.

Que “Social Media”, que “Redes Sociales”, que esto y que lo otro…

Facebook… Orkut… Comparte con tus amigos… Tienes 426 amigos en Facebook. Amigos… ¿Amigos? ¿Qué es la amistad? Lo virtual no tiene nada de “social”. ¿Cómo se puede llamar “amigo” a alguien a quien nunca se ha visto?

Yo no sé qué es eso… no sé que es un amigo. No entiendo.

¿Compartir? ¿Compartir qué? Si lo único que tengo son recuerdos tristes y dolor, puro dolor.

Twitter. Traté de seguir a gente, gente de mi país, algunos hasta anónimamente mediante feeds en Google Reader para ver si puedo integrarme, para ver si podía entender el concepto que tienen algunos sobre esa palabreja tan usada al pedísimo en esas redes sociales para referirse a los contactos que uno tiene. Todos o casi de mi edad más o menos. Bueno casi todos lo que usan Twitter acá en Paraguay son jóvenes, así que…

No. No entiendo. Absolutamente nada. Y duele. Sólo sé que duele. Y he visto vídeos de ellos, que se reúnen en lugares como “cafés de ahí” y montones otros, hablando sobre cosas de que seguro no voy a poder hablar ni voy a poder aportar porque no entiendo qué es la amistad.

¿Amistad? Dolor. Soledad.

Y al ver esos vídeos y fotos me brotan las lágrimas porque sé que nunca me voy a poder integrar.

Máscaras. Todos usan máscaras. Ocultan sus sentimientos y emociones. Nadie es quien dice ser. Y si hay alguien quien se atreva a mostrar su interior lo miran mal: no es normal.

Se trata de sentir… ¿o no? Ya antes dije que “la amistad no existe”, porque cómo puede existir algo que nunca pude sentir…

Edito: Acabo de borrar todas mis cuentas “sociales”, mi messenger ya no existe, todas esas redes a las que no le veía sentido, las he borrado.

Escrito a principios de Febrero.