Rechazo...

Y muero. Y me ahogo. Y duele…

Lágrimas. Odio las lágrimas. Odio la soledad…

Confusión…

Yo me quería enamorar… Me quería enamorar pero es lo mismo siempre cuando me ilusiono. Termino desgarrado como un trapo roto ensangrentado. Mi alma sangra.

Recuerdos… esas espinas metálicas oxidadas clavándome la mente.

Medias frutillas decía aquella que se llevó mi alma luego de aquel primer beso y primera vez.

¿Medias frutillas? ¿Medias naranjas? ¿Almas gemelas?

Social...

Social… nadie comprende cómo duele esa palabra.

Y se repite una y otra y otra vez por todos lados hasta el infinito.

Que “Social Media”, que “Redes Sociales”, que esto y que lo otro…

Facebook… Orkut… Comparte con tus amigos… Tienes 426 amigos en Facebook. Amigos… ¿Amigos? ¿Qué es la amistad? Lo virtual no tiene nada de “social”. ¿Cómo se puede llamar “amigo” a alguien a quien nunca se ha visto?

Yo no sé qué es eso… no sé que es un amigo. No entiendo.

¿Compartir? ¿Compartir qué? Si lo único que tengo son recuerdos tristes y dolor, puro dolor.