Soliloquio inconexo: Síndrome de abstinencia

Esto lo escribí hablando en soledad... Es sólo un compendio de varias frases sueltas, en el más puro sentido de catarsis... simplemente descarga emocional...

Soledad. ¿Qué era la soledad? La soledad es aquello que siento al estar con ellos.
Lo que siento al contemplar sus rostros.

Be more social, sé más social.

¿Social?

Me doy cuenta que el sentir sin aquellas pastillas es, diría yo hasta más aterrador que antes.

Diseño Web y Tipografía

Hace un par de meses ingresé a un curso de Diseño Web y quisiera compartir con ustedes un poco del conocimiento que voy adquiriendo.

Por este motivo voy a inaugurar una nueva sección en este blog que se va a llamar justamente así: Diseño web.

En esta ocasión voy a hablar un poco sobre la Tipografía en el diseño.

Antes de adentrarnos en el tema, sería interesante si pensaras por un minuto los diferentes tipos de letra que se usan en la red, desde grandes encabezados hasta pequeños que se muestran en el pie o incluso en el cuerpo de diversos artículos de algunos blogs conocidos.

La tipografía es el uso de tipos de letra o fuentes en el diseño. Las tipografías o fuentes son una parte muy especial del diseño, una parte integral y esencial. Desde que se inició internet ha pasado mucho tiempo, aún así, el uso una tipografía que sea lo suficientemente llamativa y vistosa sigue siendo muy importante.

Lo que busca la tipografía es crear una mayor significación mediante la selección deliberada y reflexiva de fuentes, tamaño, color, alineación, y otros factores que afectan el diseño de la fuente en una página.

Chicas y religión

Hay una frase que solía escuchar cuando alguien iniciaba una conversación, y giraba en torno a las tres "cosas" sobre las cuales uno no debería hablar para no empezar a pelear: deportes (o más específicamente fútbol), política y religión.

Las tres prohibiciones tienen su fundamento, por ejemplo, el primero, al hablar de fútbol también se habla de clubes y luego se empieza a decir que tal o cual club es mejor que el otro, que Olimpia es mejor que Cerro, y luego las pasiones se ponen en manifiesto y empieza un embrollo semi-cataclísmico.

De política es poco lo que podría hablar, y vale también lo mismo que el punto anterior; los colores, las ideologías se chocan en la conversación y los nervios se caldean y luego empiezan las discordias, que si sos de izquierda o de derecha que es mejor ser de tal partido y no de este otro.

Hasta acá todo bien, yo simplemente trato de tocar lo menos posible los puntos anteriores para no crear disputas o no quedar mal con quien esté conversando en ese momento. Si me preguntan ¿cual club sos?, hago un ademán y digo que de fútbol yo nada, igual para los partidos políticos.

Ahora bien, el tercer punto ya es otro tema completamente distinto.

Aquellas últimas palabras...

Una vez un primo mío me dijo:
- Victor... vos "demasiado mal" te enamorás.
¿Pero yo qué culpa tengo de enamorarme tan "mal"?

Y si... mucha gente se enamora y se enamora tan perdidamente que no ve lo que hay enfrente de uno.

Tristemente muchas chicas son lo que podrían llamarse "jugadoras", o "manipualdoras". Nos conquistan con su belleza, nos seducen con sus encantos y nos envían a la deriva o, peor aún, hacia el abismo.

Recuerdo que una vez leí en la Biblia la historia de una mujer que "sedujo" (en realidad el tipo se dejó seducir) al jefe del ejército enemigo y cuando el muy confiado se quedó dormido... ésta lo decapitó!.

Claro, en esa historia la chica era la buena aunque es posible dar la vuelta a la torta e invertir los papeles.

Recuerdo que cuando escribí este poema, recién ahí abrí los ojos. Recién ahí comprendí que lo que me hacía esta chica no era otra cosa más que jugar conmigo, jugar con mis sentimientos.

Pero eso no cambiaba lo que sentía, seguía amándola a pesar de que ella llamó a "lo nuestro" una "farsa". (!)

Aunque en aquel entonces yo seguía siendo un niño, un adolescente, aún así lo sentí hasta los tuétanos.

De esto aprendí que no hay que tener miedo a enamorarse "todo mal", sino que hay que tratar de que nuestro amor no sea un amor ciego, por lo menos dejemos un ojo abierto. Quizá sea tuerto ese amor, pero al menos no caeremos en el agujero del dolor una vez que la realidad nos dé un golpazo.


Aquí va la transcripción de aquel poema titulado "Últimas palabras"