¿Dónde quedó mi entusiasmo?

Recuerdo cuando recién se estrenaba internet donde ahora estoy sentado. Mi pecho ardía de ganas, era puro entusiasmo, había un universo vasto, amplio, para explorar…

No puedo seguir culpando a las pastillas esas de las que tanto he hablado. Debe haber otro motivo por el cual mis ansias hayan caído hasta el suelo.

¿Será el plagio una de las razones? Pues así es, varios de mis posts de mi otro blog fueron “copypasteados” vilmente en algunos sitios, como Taringa. Claro, hubo quien me dijo que eso era un honor (?)... que porque es llamativo o valioso lo copian ahí.

Bah, ¡qué honor ni que ocho cuartos! Lo único que hacen esos tipos es luchar por obtener unos míseros puntos por copiar información modificándola un poco para que no se note tanto la copypasta. Así son.

Al comienzo me sentí muy mal, luego fui observando detenidamente el comportamiento de la blogósfera en torno al asunto.

La mayoría trataba el tema con pinzas argumentando que era como tratar con monstruos come carne; “una lucha sin sentido” decían otros.

Pero yo me pregunto: ¿de qué sirve tanto esfuerzo, las luchas con el html y el css, el tiempo que se gasta uno modificando imágenes con Paint.NET (por no decir Photoshop u otro por el estilo), el quebradero de cabeza que es idear un post que no sea repetido y que no vaya a perderse entre la inmensidad de posts repetidos entre tantos de por ahí, si al final te van a robar el contenido?

Pero no sólo es eso lo que me robó las ganas.

Una psicóloga una vez me dijo algo que sonaba como “asocial”. Me dolió como una cachetada. Duele decirlo pero hay que decirlo: toda esa parafernalia social me está ahogando…

La psiquiatra me dijo que de inmediato abandonara Orkut, Twitter, y toda las demás yerbas sociales por el estilo, que haga “amigos en la vida real”

Pero al final, lo único que hago es repetirme a mí mismo lo solo que me siento, y si no fuera porque a las lágrimas se las lleva los antidepresivos estaría ahogado en un mar de desconsuelo.

No hay caso… No sé si seré yo nomás o qué pero esa sensación de vacío que siento sea en Twitter, sea en Orkut, o sea en cualquier brebaje social de esos es igualita a la que siento cuando, por ejemplo, vienen de visita mis ex compañeros de colegio, o cuando voy de visita al interior del país, es igualita a la soledad que siempre me acompaña.

Normalmente lleno ese “vacío” descargándome escribiendo mis sentimientos en papel, o más últimamente en este blog.

Leyendo por ahí descubrí que escribir en blogs aumenta la generación de dopamina en el cerebro, lo que hace que una persona se sienta bien, más aún cuando recibe comentarios de aprobación o de demostración de que estaba interesado y que leyó lo que uno escribió.

Pero resulta ser que los medicamentos que tomo bloquea la dopamina, o sea un feroz WTF! de proporciones astronómicas.

Los pocos que leen este blog sabrán que mi libro favorito entre tantos otros que he leído es El Principito. Y justamente en él, en uno de aquellos capítulos que quedaron grabados en mi memoria, es que el Zorro le demuestra que su rosa es única en el mundo, a pesar de que hay miles, millones de otras en un jardín

Podría usar esa metáfora con mis blogs...

El Principito en un jardín de rosas
Mi blog es único en el mundo. Mis escritos no los saco de otro lado, los saco de mi corazón.
Cuando escribo tanto en este como en el otro blog lo hago con todas las pocas ganas que me dejan esas pastillas.

A mí me gusta mi blog. Por eso mi blog es único, porque me gusta. Pueden decir lo que quieran, que los colores no son bonitos, que no valida el código html ni el css, que se ve horrible en IE y un sinfín de cosas por el estilo pero está en línea, y lo mantengo en línea con amor y dedicación.

Sé que tal vez mi entusiasmo de antes ya se fue al tacho, que la dedicación no es tan notoria al publicar sólo un par de posts al mes, pero estoy acá, tratando de levantarme.

¿O me dirán que eso no es lo importante?

Aunque aparentemente era verdad eso de que ya nada es como antes...

Imagen: del libro El principito

Viejo verde

Espejito Viejo Verde–Espejito, espejito... quién es el viejo más verde del mundo?

50 Citas Citables

Leyendo revistas viejas (más precisamente de los años 70’) me encontré con varias citas de algunos famosos y otros no tanto y me pareció interesante recopilarlas y compartirlas. No tienen un orden específico, es más, las puse en una lista al azar. Éstas son algunas de ellas:

  1. “Los errores son a la vida lo que las sombras a la luz”
    E.J.
  2. “No tendría arco iris el alma si los ojos no tuvieran lágrimas”
    J.V.C.
  3. “La necesidad nunca cerró un trato ventajoso”
    Benjamín Franklin
  4. “La mayor firmeza es la mayor merced”
    Longfellow
  5. “Nunca somos tan generosos como cuando damos consejos”
    La Rochefoucauld
  6. “El ser humano rinde lo mejor de sí mismo cuando lo estimula la esperanza de una recompensa, el temor al fracaso y la luz de una estrella”
    Grit
  7. “Las máquinas, en general, durarían más si no fuera por el roce… y eso también se aplica a la gente”
    F.A.C.
  8. “Hombre verdaderamente rico es aquel cuyos hijos corren a sus brazos cuando tiene las manos vacías”
    B.I.S.
  9. “La preocupación no elimina las penas del mañana; sólo mina la fuerza del presente”
    A.J. Cronin
  10. “Quien calla otorga… o sufre la horrible sensación de que nadie lo ha estado escuchando”
    Grit
  11. “No vemos las cosas como son, sino como somos”
    M.H.T.
  12. “La conciencia, como una abeja zumba, nos puede inquietar sin llegar a picarnos”
    A.F.H.A.
  13. “La paz asentada en el miedo no es sino guerra reprimida”
    H.V.D.

Poema de la maldición

Haciendo una suerte de contraste con el día de los enamorados, quiero publicar este poema que lo tenía guardado entre mis notas personales.


Es un poco "fuerte" (por así decirlo) y francamente no recuerdo con exactitud a quién iba dirigido. O tal vez no quiero recordarlo :P

Lo que sí puedo decir es que lo escribí cuando trataba de olvidar...

Corazón Roto Vudú
He aquí la transcripción del poema:

Hace calor...

Estos días hace demasiado calor...

¿40 grados? ¡Mis polainas! Deben hacer más que eso.

Perdón por la expresión pero simplemente debo decir que es inaguantable.


Supongo que debo agradecer a Dios que estoy de vacaciones. Y digo esto porque no me ha tocado ir en colectivo. Es que el olor a katî debe ser infernal con estas temperaturas.

Es chistoso que ahora se me venga una frase de aquel cuento de Roa Bastos que nos hiciera leer la profesora de Literatura allá en mis años de escuela: "Un tufo de horno henchía la pesada y eléctrica noche de diciembre" Que claro, debo reemplazar por "febrero".

¡Qué calor! El sudor se filtra por la ceja... y... ¡Oh my God! ¡Mis ojos! siento que se me queman los ojos!! La sal producto del calor debe ser la responsable.

Una ducha hirviente (es que el tanque está en el techo y el agua se calentó toda la tarde).

Reviso las hojas del manual de mi computadora. ¿Será buena idea encenderla? No quiero que se queme.
"Temperatura máxima de funcionamiento: 35 ºC"
La máquina hace un ruido casi fantasmagórico con esos ventiladores chirriando como almas en pena...

Una brisa tibia afuera. Viento. Otra vez la calma…

Tereré bien frío...

Los aullidos inquietantes de los perros de los vecinos…

El calor agobia. Ya es de noche, casi madrugada. El ventilador gira, se contonea, hace su rápido baile ahí en el techo…

Humedad sin adjetivo…

Hace calor… es una ola de calor que no deja dormir, un calor que arrebata el sueño.

¿Dónde se esconde el frío?

Atrás queda el recuerdo de un crudo invierno en el que aquella habitación fuera testigo de mi dulce primer beso, de mi silente primera vez.

Ninguno de mis poemas habla del calor, mas muchos hablan del dolor… y del frío.

Ahora los frondosos árboles de mango y aguacate bailan acariciados por el viento. Viento que hace más llevadera esta agonía.

Dicen que estar resfriado cuando hace calor es realmente inaguantable. Pero, ¿qué me dicen de estar triste con este calor infernal? Sucumbir ante el poder de lágrimas saladas que se mezclan con el sudor del rostro curtido por el silencioso sentimiento de melancolía, pura melancolía…

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