¿Que es la Navidad? Esto que viene a continuación lo escribí la noche del 24 de diciembre del año pasado, lo escribí entre lágrimas amargas, lo escribí pensando...

¿Que es la Navidad?

Esto que viene a continuación lo escribí la noche del 24 de diciembre del año pasado, lo escribí entre lágrimas amargas, lo escribí pensando aún en ella... Ahora ya no importa, ella ya me ha olvidado. Sé que tal vez esto sea sólo ficticio para muchos y para otros simplemente un ardid de imaginación... pero ya está, ya lo publiqué y ahora ya no importa nada...

La Navidad es el olor nauseabundo a pólvora quemada, ruido ensordecedor de bombas apiladas en un firmamento nebuloso y oscuro, triste y vilmente lapidado por los fuegos de artificio.

La Navidad es la sumatoria de todas las soledades en conjunto. Es el nombre de la soledad que siente la mismísima soledad.

La Navidad es estar ahogado en un mar de lágrimas amargas y saladas, intentando borrar el pasado pero al intentarlo, revivirlo con más fuerza, tanto, que uno sólo quiere morir. [...]

La Navidad es estar en un hospital psiquiátrico, solo, la noche del 24, porque el amor de tu vida, a la que siempre esperaste y con la que siempre literalmente soñaste te rompió el corazón y se llevó tu alma, diciendo que la noche de tu primer beso, y de tu "primera vez", a los 20 años, fue solo "una noche de calentura, como le puede pasar a cualquiera" Siendo que en realidad, le entregaste hasta tu propia alma y no solo tu virginidad.

La Navidad es recordar que supuestamente te dijo eso porque ella creía que estabas loco, porque decía que los "amigos imaginarios" no existían, pero sabés que no existieron amigos imaginarios, que no estabas loco pero tampoco estabas totalmente sano, que lo que tenías era un acceso de una especie de esquizofrenia (si así se puede llamar) y una ansiedad profundísima... Y lo peor de todo, saber que ella era estudiante de psicología.

La Navidad es leer a escondidas tu legajo médico psiquiátrico y darse cuenta que según los psicólogos que te están atendiendo, estás ahí porque intentaste suicidarte ahorcándote y al mismo tiempo llamándole al celular para captar la atención de esa chica, pero que el resultado fue lo contrario a lo esperado.

La Navidad es no recordar muy bien todo eso pero saber que en realidad no querías morir y no querías hacerlo y así caer en cuenta que realmente podrías ser esquizofrénico. [...]

La Navidad es suplicar a los doctores del psiquiátrico, para que no te atienda esa rubia y bonita enfermera que tanto te recuerda a ella.

La Navidad es enterarte que el amor de tu vida se casó con otro, se mudó a Japón y que te bloqueó virtualmente en todo sentido (números telefónicos, redes sociales, correos electrónico y todo lo demás, dejándole su celular a un prepotente, grosero y pelotudo imbécil que se hace llamar Antonio; (+595981767503), siempre secundado por quien se supone era tu mejor y único amigo y te la presentó y ahora es el mejor amigo del tipo que se llevó a tu mitad: Vicente (+595981525174)

La Navidad es cortarte las venas de las muñecas con un cuchillo sin filo, es colgarte del ventilador de techo con el cable de un mouse viejo y que éste se rompa, es tirarte del Puente Remanso y salvarte de milagro porque te enredaste en un asqueroso camalotal que flotaba en el río.

Es encerrarte en tu pieza de 3 y medio por cuatro, agarrar un cable de uso general y pelarlo en los extremos y conectarlos a la punta de tus dedos y a un supresor de picos, recostado en la cama. Encender el interruptor, sentir el dolor penetrante ir de tus brazos a tu torso como un fuego, tu corazón a punto de explotar... pero lo que explota es el panel central de la casa por el cortocircuito que causó tu cuerpo. Es haber visto toda tu vida en un segundo y desear no haberla visto, porque tu subconsciente ya te permitió borrar todos esos recuerdos de vejámenes y abusos más viles en tu infancia, que ahora volviste a ver. [...]

Es llorar todas y cada una de tus madrugadas excepto en las que estás tan agotado como para poder derramar siquiera un lágrima. [...]

Es saber que esta noche es la misma que cada noche en que te atormentas con la expresión en el rostro de "a mi qué puta me importa" de ella, diciéndote "fue sólo una noche de calentura..." y poder recordar que fue tanto el dolor que llorar sangre fue literal al manifestarse hemolacrimia y manchar tu única camisa blanca linda que tenías.

Es recordar la noche calurosa en que quemaste el bóxer blanco de algodón que usaste esa noche, manchado con la sangre de su virginidad... [...]

Es no olvidar el dibujo de la mitad de la cara del demonio Asmodeo dibujado por ella esa misma mañana al borde de una de sus tantas fotocopias de la facultad, y abajo escribió: L U J U R I A. Dando a entender con ese subterfugio que eso maravilloso que pasó entre los dos esa noche no fue porque ella quiso, sino porque fue obra del diablo. [...]

Es responder "bien" cuando preguntan "cómo estás?" siendo que lo que se supone deberías decir es que "estoy muerto", "estoy tan mal que quiero morir" o simplemente soltar esa lágrima que guardás al pedo dentro tuyo y que guardarla sólo te hace más mal. [...]

Es vivir mi vida, ahogado en hastío, muerto en vida... suplicando a alguien que me escuche.


Nota al pie: La mayor parte de esto puede que no sea real. Queda a criterio del lector cuáles hechos son ficticios o no.