Las huellas de Dios Sé q ue ex i st í s Se ñ o r , pero … ¿por q u é n o te s i e nt o? ¿por q ué parece qu e no escuch ás m i la me nto? Aho gá nd om...

Las huellas de Dios


Sé que existís Señor, pero ¿por qué no te siento?
¿por q parece que no escuchás mi lamento?

Ahondome en mi hastío voy muriendo
porque son demasiadas las cosas que no entiendo…

Es abstrusa la razón de esta agonía,
de sentir la soledad de mi alma vacía,

de sentir la incertidumbre de tu presencia
al no saber si hacer caso a mi conciencia…

Estás tan callado Señor… y yo tan desvalido,
como un ave que de su nido ha caído;

y yo muevo mis alas hacia vos y me dejás,
(yo digo eso porque parece que te alejás)

Pero vos me des que estás aquí, a mi lado,
y yo, triste, simplemente lloro desconsolado.

Pregunto mi Dios… ¿por qué es tan grande esta pena?,
y me decís que de la playa mire la arena

Miro hacia ats y veo dos pares de huellas
juntas en la arena, pero un par de ellas

de repente de desaparecen, como perdidas,
como si jugaran al juego de las “escondidas”

Es ahí cuando terriblemente desespero:
como si me mostraran un puñal de acero;

y yo te digo: “vos me dejaste, no es cierto?
¿o acaso estoy soñando despierto?

Esas huellas son de cuando caminamos juntos…
¿me abandonaste acaso en esos puntos?

Vos entonces decís: “yo nunca te he dejado;
solamente en mis brazos te he levantado!”
Copyright 2009 - Victor Emanuel Ortiz
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