Ciudad del Este Este fin de semana lo pasé en casa de unos mis tíos que viven Ciudad del Este. Esta especie de Gomorra de electrónicos y piratería dejó mi m...

Ciudad del Este

Este fin de semana lo pasé en casa de unos mis tíos que viven Ciudad del Este. Esta especie de Gomorra de electrónicos y piratería dejó mi memoria impregnada de recuerdos de los más variopintos.

Se suponía que no iba a ir. Pero a petición de mi prima favorita (quien quería comprar para su computadora portátil) accedí a la travesía.

Llegamos a la madrugada y fuimos bien recibidos por mis tíos y primos e inmediatamente, luego de un bien nutrido desayuno, fuimos en busca de la nueva notebook.

No fue una experiencia del todo agradable. Al menos no al principio. Nos intentaron estafar ya que nos vendieron gato por liebre. Yo no recuerdo exactamente cómo fue mi reacción pero de algo estoy seguro: Jamás volveré a la Galería Orquídeas porque son unos malevos. Menos mal pudimos recuperar nuestro dinero, cosa que casi nunca (por no decir jamás) ocurre.

Luego del regalito de nuestro tío para nosotros (unos cuantos dólares) paseamos y compramos alguna que otra cosa interesante para cada quien.

Era sorprendente la cantidad de puestos de CDs y DVDs piratas, desde películas, música hasta software de todo tipo.

Y lo aún más notorio, la cantidad de niños (y uno que otro viejo) vendiendo PenDrives (llaves USB) falsificados, vendidos a precios irrisorios.

Según la experiencia de mi propio tío, estos aparatitos vendidos como chipas en plena calle se queman (literalmente) en el primer uso. Con decir que hasta humo, dijo, que salió al conectarlo.

Medias, calzoncillos, carteras, productos electrónicos y todas las demás yerbas que uno se podría imaginar, se encontraba fácilmente en estos lados.
Aparte del intento de estafa, creo que fue una buena experiencia.

Lo que nunca olvidaré son los árboles. Cientos de ellos (alejándose del centro de la ciudad), rodeaban las rutas y caminos. Los helados. Los chistes entre primos.
Tampoco olvidaré lo poco que estoy acostumbrado a escuchar hablar el portugués (o portuñol)

Ellos (los brasileños) dicen que el español es un portugués mal hablado. Para mí el portugués es un español mal pero muy mal hablado.


Y creo que seguiré sin acostumbrarme a los carteles de "Proibido fumar" (sin hache intermedia: "prohibido") O a otras tantas palabras que me dañaron la retina como "rompido" en vez de "roto" y cosas así como la pronunciación que simplemente no le atinaba una letra... :P

Imágenes del post: vía email

Seguí este blog

Con tu lector de feeds: Suscribirse


En Twitter: @CatarsisH

Seguir al autor en las redes

Seguir