El mejor regalo de todos Al amor de mi vida iba a regalarle el mejor regalo de todos, uno tan cargado de simbolismos que le enternecería hasta el alma. Hice bosquejo...

El mejor regalo de todos

Al amor de mi vida iba a regalarle el mejor regalo de todos, uno tan cargado de simbolismos que le enternecería hasta el alma. Hice bosquejos, sería un trabajo arduo pero no importaba.

Consistía en algo simple y a la vez complejo: una canasta de rosas rojas y frutillas. Sí, frutillas.

Recuerdo una frase de ella que nunca voy a olvidar «¿Por qué todo el mundo dice "mi media naranja"? Para mí que es más romántico decir "mi media frutilla"»

Y así emprendería la labor. Sería una canastita de esas que parecen de mimbre, pero que son de otro material, un tanto más flexible.



Pétalos de rosas color salmón para el fondo, 52, como las semanas del año. Siete frutillas grandes en el centro, siete rosas rojas rodeando el arreglo.

Si uno se fija puede ver el símbolo del número siete repetirse tres veces. El siete significa perfección y el tres también; así 52 = 5+2 = 7; siete suma la fecha de la noche en que hicimos el amor, también la suma del número de boleto del colectivo que ella tomó esa noche para regresar a su casa (23497 = 25 = 7), y muchos otros números que esa noche sumaron siete.

Las rosas rojas tienen el origen de su significado en el libro "El Principito", «tu serás mi rosa, única en el mundo».

Y las frutillas porque a ella le gustaban las frutillas. Hasta recuerdo que esa noche me regaló un papelito de unos siete centímetros de longitud por casi medio de ancho, con dibujitos de frutillas y atras con "frutillitas" escrito.

Iba a ser el día de su cumpleaños... Ese día hizo frío. Ese día volvió "él" del otro lado del mundo.

Ese día fue pura melancolía porque no pude regalarle el mejor regalo de todos.

Imagen via (link roto, original en Photobucket)