La amistad no existe

Ya está cerca el famoso "día del amigo", "día de la amistad" o como quiera que se llame.


No he participado en ninguna de esas actividades del día de la amistad desde que tengo memoria... o mejor dicho, desde que tenía como nueve años quizás... es que seguía latente en mi mente aquello que me hicieron mis "compañeritos" de aula, por culpa de un estúpido partido de fútbol que no salió del todo bien...
Yo morí, yo morí por dentro, desde entonces en todos lados y en todo tiempo vengo afirmando desde hace mucho que "la amistad NO existe"

El día de la amistad es igual al famoso "día de los enamorados"...

¿Quién gana con el día de la amistad?... Las librerías que muestran en sus vitrinas cuantas chucherías y pelotudeces que se regalan en ese día estúpido.

Pero en este caso, no voy a hablar al pedo de los negociados casi conspiratorios que hay detrás de este día en las tiendas de regalos y librerías, sino, sobre la esencia misma de esto de lo que el título de esta entrada habla.

Algunos afirman que algo no existe si no puede verse, yo digo, no existe, no puede existir lo que no puedo sentir, y yo jamás lo he sentido, no en plenitud...

O sea, para mí, la amistad no existe porque no pude jamás sentirlo... jamás he tenido un solo amigo verdadero en esta vida... está tal vez alguno que otro que me acompañó en las buenas, pero... en las malas? nada...

Es inútil tratar de sentirlo, porque primero, no tengo idea de cómo se siente tener un amigo, y segundo simplemente no se puede.

Los que están en el colegio ahora, no son amigos; son simplemente "compañeros de clase" o el "grupo con el que trabajo", pero no son amigos.

No son tampoco amigos los familiares; mi mamá es mi mamá y mi hermana es mi hermana, pero no puedo decir que son mis amigas, porque me estaría engañando a mí mismo...

La amistad no existe por el único hecho de que no puede existir algo que yo jamás sentí. Tanto así que puedo afirmar que nunca tuve amigos... o al menos nunca he sentido la amistad... Así que, no puedo siquiera definirla muy bien.

Tal vez hubo alguien quien fue mi amiga... pero tampoco puedo llamarle a ella amiga pues de ella me enamoré y al final todo terminó muy, muy mal hasta el punto de poder yo comprobar después que ella ahora prácticamente me odia...

En fin, no sé qué será lo que creen los lectores de este blog, sin embargo, yo sigo con esa misma afirmación: la amistad no existe...

Nota: esta es una opinión personal y sólo representa una visión temporaria y cambiante de una realidad específica, por tanto, la opinión puede cambiar.

Frío

Hoy hace frío, mucho frío... ¿cero grados dicen? Pero acá se siente más frío que en otros lados, por estar en una zona "privilegiada" (?) para el efecto
Y tanto frío me hizo recordar un poema que escribí allá por el año dos mil dos titulado justamente así: Frío.

Escondrijo de soledad frío y taciturno,
taciturno como extraño silencio nocturno.

La llama de la vida, congelándose despacio,
en su agonía, perdiéndose en el espacio.

La llama de ilusión también se ha congelado
al morir contemplando su mirar cruel y helado.

Como hielo, mi corazón tras su seco saludo
se rompió en pedazos con un sonido agudo…

Claro, yo era joven y me acababan de romper el corazón pero igual quedó ahí ese poema en mi diario personal, junto con muchos otros, algunos más originales, otros ni tanto, pero igual, escribía, ésa era mi catarsis, y ahora la traslado a este blog.

La destrucción de mi mundo interior

El espacio infinito y la nada rodea un centro. Difícil es la entrada, ya que por los ojos yo entro, tan difícil como entrar por una ventana cerrada que soldada está a la noche constelada.


Los ojos, las ventanas del alma, entrada a mi mundo interior, si se tiene la llave... en realidad sólo una pudo entrar pues nadie sabe como la llave encontrar...

Más esa chica al entrar, sólo trajo destrucción, caos y desolación....

Los escombros se levantan amontonados junto con el polvo seco que se esparce cuando sopla el ábrego, que aviva las llamaradas del incendio inmarcesible... La pesadez del aire enrarecido, la oscuridad cortada por el fuego, los pedazos de lo que quedan de edificaciones imponentes, ruina total del septuamundo...

¡Oh, dimensión perfecta, la séptima dimensión, mi mundo interior, totalmente destruido!
En el centro, rodeado de "la nada" y del "vacío" se hallaba el septuamundo. Lo veía como un verde lugar, similar a un disco gigante.

Con árboles, mariposas, campos de pasto y flores matizadas de omnicolor belleza... el mismísimo paraíso.

Estaba sostenido en su base por siete grandes pilares (que representan los aspectos más relevanes de mi persona)

Yo estaba justo en el medio del círculo, caminando en sobre las transparentes aguas de aquel precioso lago.

Junto a mi, una niña de vestido rosa y blanco. La niña creció y su sonrisa murió repentinamente... Tenía la mirada más fría que jamás nadie pudiera imaginar... En su mano un mazo grande, en la otra una guadaña... Arrojó la guadaña y ésta se fue a parar a la base de uno de los pilares, quebrantando su equilibrio, porque lo partió a esa altura de un tajo.

Todo parecía moverse en cámara lenta. Veía cómo el pilar se desplomaba y caía lenta mente desbaratándose en el camino de su caída... y al tocar el suelo... un gran terremoto!, la tierra se abrió bajo mis pies, grietas profundas de abismos insondables, llamaradas intensas que salían de las mismas, explosiones gigantescas y más temblor de tierra. Los pilares que quedaron empezaron a agrietarse.

La energía liberada por su destrucción era tal que guijarros empezaban a elevarse del suelo y quedaban flotando y caían luego de unos segundos.

Con el mazo, empezó a golpear el siguiente pilar, y el otro, y otro más... los hacía polvo, los derrumbaba... Todo el seputamundo se volvió un infierno, rocas incandescentes, fuego, el lago se secó, terremotos, destrucción, todo vuelto escombros, todo convertido en ruinas y cenizas.

Sólo quedaba un pilar... Hice todo lo que puede para evitar que también lo destruyera.

Me vi a mi mismo sangrando de tanto luchar, colgado de las manos al pilar, suplicando que no lo destruyera...

Pero no. Tomó el mazo y con firmeza y con fuerza me rompió las piernas y la base del último pilar fue destruido; el pilar se derribó y yo caí con él.

Mis ropajes ensangrentados y rotosos, mis lágrimas desconsoladas, ni nada parecía conmoverla...

Agarró el puñal en cuya empuñadura estaba escrito "Agión", y con ambas manos lo hundió profundamente en mi pecho, los desgarró y fue hasta el vientre abriéndolo por completo... yo estaba tirado en el suelo gimiendo de dolor y gritaba: "yo te amo, te amo!!"

Y ella con su mirada de piedra ni se inmutó. Me escupió y dijo; "no te puedo amar, no me importa un carajo lo que te pase, olvidáte de mi, no te hagas del sufrido, yo sufro más estándo a tu lado"

Yo lo único que le dije fue "te amo" una vez más... y ella, en un arrebato repentino, tomó mi corazón destrozado en sus manos y lo hizo trizas, luego lo pisoteó y ahí fue cuando morí, justo después el septuamundo, mi mundo interior, fue destruido por completo...

Soledad, libertad....

>Es triste, ¿sabes?


-Qué cosa?

>Es triste estar solo, la soledad, no sólo es triste, es... tan dolorosa...

-No estás sólo, simplemente mira a las personas que están a tu alrededor...

>Pero no es ese tipo de soledad... ¿Te acordás de lo que hace mucho hablamos sobre la libertad?... en este caso el concepto es similar...

-No

>No ¿qué?

-No recuerdo de qué hablás... libertad, soledad... la única relación que encuentro es que ambas palabras terminan con "ad"

> ¿Ad?... Ah, sí, libertad... soledad... te pregunto una cosa: ¿un hombre en la cárcel, preso, puede ser libre?

-Ndéra, qué clase de pregunta es esa? Bueno... yo creo que no... Si está preso en la cárcel no puede hacer nada, no es libre de salir, supongo que comen cuando le dicen, duerme cuando le dicen que debe hacerlo... no es libre de hacer lo que quiere

>Continua...

-Y pues, qué más te puedo decir, para mi que no, no es libre alguien así

>Sí puede ser libre...

- E'a, ¿cómo así? Si está en una celda, ¿cómo?

>Primero te voy a preguntar antes de responder a la tuya qué es para vos libertad?

-No, pues... no sé... cuando busco y trato de encontrar una definición, como que no me convence, ja'e chupé... Podría ser "no estar en la cárcel" hasta "hacer todo lo que uno quiere", pero si vamos a hacerle caso a ésta última y por ejemplo, mato a alguien "porque quise"... ¿yo acaso no estoy violando la libertad del otro? Y si es así, entonces, ¿hasta dónde llega mi libertad? ¿dónde empieza la de los otros? Si se acepta eso de que "mi libertad termina donde empieza la del otro", entonces uno no es verdaderamente libre.

>Ajá, pero ¿qué es la libertad?

-Ya te dije, no me siento satisfecho cuando la defino... no sé, pero creo que es algo así como elegir entre dos o más opciones o caminos... pero en la gran mayoría de las veces no se tienen esas alternativas.

>Un hombre que se encuentra en la cárcel puede ser libre. ¿No es acaso la libertad algo más que lo que dijiste recién? Por ejemplo, ser dueños de sí mismos?

-Ehmmm, cómo así? a ver?

>Vos qué decís, ¿crees que sea libre alguien que no puede dominar sus ansias de comer o el deseo urgente del placer sexual y que sufre terriblemente cuando no lo consigue? O alguien que no tiene deseos de cosas materiales y piensa que su felicidad depende de tener esas cosas? Mirá nomás a los que están a nuestro alrededor...

-Ah... yap!

>¿Y no puede ser mucho más libre un hombre que viven encarcelado, pero que puede controlar sus instintos o las energías de su naturaleza y orientarlas a su propio bien y al de los otros? ¿Uno que no se deja llevar por la ira al responder sobreponiéndose al odio? ¿Alguien que haga todo lo que puede, de todo, para conseguir sus metas? ¿O alguien que sea dueño de sí mismo y que su bienestar interior no dependa de que las circunstancias sean buenas o malas?

-O sea, lo que me querés decir es que la liberta está adentro, en el interior, no en el exterior... ¿qué cosas, no? Se puede "ser libre" aún estando preso.... qué paradoja realmente!

>...

-Pero aún no entiendo qué tiene que ver...

>Qué tiene que ver...? ¿qué?

-Vos dijiste, la soledad... la libertad...

>Que también la soledad, la que siento, no está afuera sino adentro. Hay ahora personas, muchas a mi alrededor, pero aún así habiendo tantos otros me siento solo... la soledad está en el interior, no en el exterior... en ese sentido se relaciona la con la libertad... pero aún así pienso que esa frase está más que bien aplicada en este caso; sólo la verdad nos hará realmente libres....

¡Cuanta soledad!



Cuanto yo he querido
desde que era niño
tener algún amigo
con quien yo conversar...

Ahora estoy solo,
completamente solo;
me siento tan vacío
en esta soledad.

¡Oh cuánta soledad
en esta cuidad!
¡Tan solo me siento
en esta ciudad!

Estoy agonizando...
por dentro estoy muriendo.
Yo me siento sumido
en esta oscuridad.

Luego yo me pregunto:
Por q haber nacido
si solo he sufrido
en esta soledad?

Porque estoy convencido:
yo me siento vencido,
por dentro consumido
por esta soledad.

Ahora más que nunca
un miedo que asusta,
destroza y disgusta
me llena de ansiedad.

Y en esta agonía,
yo sin la simpatía
de una compañía...
me muero en soledad...

Ahora, suplicante
estoy en este instante,
gritando incesante:
¡ya no más soledad!
Imagen: via

Voy a volar contigo...

La letra de esta música simplemente me cautivó, es hermosa, y por eso quiero compartirla:

(clic en el botón correspondiente del reproductor para escuchar la música)

"I'll Fly With You"
(L'amour toujours)

I still believe in your eyes
I just don't care what
You've done in your life
Baby I'll always be here by your side
Don't leave me waiting too long
Please come by

I, I, I, I still believe in your eyes;
There is no choice,
I belong to your life
Because I'll live
To love you someday;
You'll be my baby
And we'll fly away

And I'll fly with you,
I'll fly with you,
I'll fly with you
And I'll fly with you...

Nararara ra ra raa aaah

Every day and every night,
I always dream that
You are by my side
Oh, baby, every day
And every night,
Well I said everything's
Gonna be alright
And I'll fly with you,
I'll fly with you,
I'll fly with you
And I'll fly with you

Y la traducción aproximada sería:

Yo aún creo en tus ojos
simplemente no me importa que hayas hecho de tu vida
bebé, y siempre estaré aquí a tu lado
no me dejes esperando tanto
por favor, vení

Yo sigo creyendo en tus ojos,
No hay otra opción, yo pertenezco a tu vida
Porque yo voy a vivir para amarte algún día

yo voy a volar contigo
y yo voy a volar contigo..

Cada día y cada noche
siempre sueño que estás a mi lado
Oh, bebé, cada día y cada noche
bien digo que todo va a estar bien
y voy a volar contigo
yo voy a volar contigo...

La ciencia de los sueños

En francés, La Science des rêves, "La ciencia del sueño" es una de mis películas favoritas.

¿La razón? Simplemente porque me veo identificado con el personaje. Claro, no soy así de "tiempo completo", pero a mí también me pasa lo mismo cuando me enamoro y fue básicamente así como perdí al amor de mi vida... porque en el mundo de los sueños las emociones son abrumadoras.
Y en lo que yo en un ardid de originalidad llamé "singularidad heurística disociativa", tomando el sentido astronómico de singularidad, no singularidad de unicidad sino desde un punto de vista físico, que es algo así como una zona en el espacio-tiempo donde no puede definirse ninguna magnitud física que se relacione con los campos gravitatorios. O sea, en otras palabras si agregamos el sentido metafórico de singularidad espacio-tiempo al orden de la psicológico o del interior de la persona y a eso le juntamos la explosión de imaginación o de heurística que hace que las personas generen o creen un mundo imaginario, además le agregamos disociatividad, o sea, la persona no se da cuenta o en algunos casos directamente no recuerda lo que hizo, se tiene este nuevo concepto invetado por mí para explicar ese extraño comportamiento que los psicolocos psicólogos no logran entender del todo bien por más que trato de explicar.

Reflexiones sueltas sobre blogs twitter y la soledad

Una de mis catarsis ya no funciona. Leer, leer, leer y leer mucho sobre “lo que me gusta”. Pasarme horas y horas tragando páginas webs, blogs y más para calmar mi ansiedad… para que al final darme cuenta que estoy solo y que por más que sepa de informática, códigos, ciencia o lo que sea igual voy a terminar solo.

Porque no es lo que uno sabe lo que importa, sino, lo que uno pueda compartir con los otros lo que sabe o lo que ha aprendido.

Twitter es sólo un placebo, es sólo una forma de intentar decirse a sí mismo que alguien escucha.

En mi caso lo es porque, aparentemente, me daba esa sensación estúpida y hasta inútil de que lo que decía o lo que pensaba u opinaba tenía algún sentido o le interesaba a alguien.

Comprendo que la gente guste de los links, suelo seguir a quienes a mi criterio o en mi ramo o en lo que me gusta, (sea informática, tecnología, ciencia, diseño web, etc.) tienen links interesantes, y yo también trato de que lo que posteo en Twitter sea interesante, pero no veo la reciprocidad, no hay lo que llamo algo “social”. No siento lo social de Twitter. No lo siento al usarlo.

Dicen que es “social networking” pero… oh, qué soledad siento!

No quiero estar solo… Ya no aguanto más estar solo.

Pero más vale un placebo que chocar con mi propia realidad, con el dolor de mi sentimiento eternizado de hastío y dolor juntos en un mar de eterna soledad.

Yo uso internet de catarsis y he ahí el nombre de este blog, para descargar mi frustración, mi ira, mis miedos, mis tristezas, mis poquitísimas alegrías –que hace tiempo no tengo ni una pizca- y también la única forma es atiborrarme de información, llenarme la cabeza para borrarle a, sacarle de mi cabeza... a alguien...

¿Por qué siento que internet solamente agranda más las distancias? Y si me borro de todo y “me borro” yo también Elimino todas mis cuentas de todos lados, todo, desaparezco de internet y me borro para siempre y por siempre.

¿El Blog? Si… tal vez sea una oportunidad, pero el mundo es grande, el mundo completo no es lo mismo que los compañeros de colegio, que los críticos que dejan comentarios, comentarios dolorosamente insultantes, críticas que te apresan en sus ideas.

Es hermoso tener un blog, sería hermoso como lo es tener un diario personal, pero, ¿qué tan lejos puede ir lo personal dentro de un blog?

Además… ¿Quién lo leería?

Está demostrado casi científicamente que la mayoría no se interesa. A nadie le interesa demasiado –o del todo- lo que uno escribe. Los lectores no son tales, no leen, simplemente "escanean" los textos, no se ponen a meditar lo que el autor escribió y tomar su propia perspectiva de opinión. Dan por hecho que es sólo una mala traducción de algunos sitios en inglés famosos o sólo una “réplica”.

Según los estúpidos estándares actuales una mujer “debería” medir la famosa cifra 90-60-90. Según leí por ahí en ese enmarañado de páginas que constituyen mis marcadores del "fairfocs", en internet es distinto, no es así, es más bien una maldita y desproporcionada pirámide de 90-9-1 siendo así que, en el 90%, en la base de la pirámide, están los que yo llamo “observantes”. Solo van, observan el contenido, lo consumen absortos en su taciturnidad.

A continuación vienen los replicantes, ese 9%, que replica, sea traduciendo, o editando la información, agregando su opinión o modificando un poco lo que los del resto de la torta piramidal (el 1%) va soltando, los que yo llamo “generantes”, aquellos que no copian de ningún sitio, los que sacan de cero, y de quienes se saca toda la información que se desparrama como reguero de pólvora por toda la internet gracias a los replicantes.

Y algunos replicantes me caen mal al hígado, me caen gordos como se dice también. Porque algunos no hacen otra cosa que lo más detestable: la “copypasta” Copiar y pegar y ya está. Y así es muy difícil dar con el que escribió originalmente el artículo, la entrada o post o como quiera que se llame o por lo menos saber en qué blog o sitio web se escribió primero...

Creo que es suficiente negatividad por hoy… sólo espero que alguien se digne a dejar un comentario, una opinión o algo así. Eso me animaría un poco más...

Nota final: Como lo dice la etiqueta, esta es una opinión y las opiniones cambian de un día para otro... así que...

Antes y ahora

Antes las cosas eran distintas a como las vemos ahora
Antes (1977)

Ahora (2007)
Antes (1975)
Ahora (2008)
Antes (1981)
Ahora (2009)

Tirado en medio del asfalto

Tirado en medio del asfalto, llorando sangre literalmente, gritando su nombre, viéndola desvanecerse en aquella esquina, entre la gente.

Grita de dolor, un dolor desgarrador. Siente las tripas y el corazón destrozarse en trizas, lágrimas amargas fluyen como ríos y se derraman sobre la camisa blanca del colegio que se mancha para siempre de rojo, y marrón luego, al oxidarse la sangre de sus ojos... hemolacrimia.

Con su puño golpea el pecho y el suelo, mirando envuelto en llamas infernales, terremotos, muerte en todos lados.

El llanto, la consternación, los gritos, el dolor… son infinitos.

La gente mira en medio de la calle, yaciendo impávido, envuelto en lágrimas, trata de asimilar lo sucedido, la gente lo rodea.

No ve sus rostros, le hablan pero no entiende y nuevamente escucha ese celular.

Llorando tal cual demente grita “¡qué, qué quiere usted!”

Era nuevamente el psicólogo, quien estaba tratando de calmarlo.

Y empezó a gritar: “Se casó, Dios mío!, me quiero morir!, me quiero morir, nooo!!

-Escuchame –interrumpe el psicólogo- ¿dónde estás? Voy a llamar a tus padres.

-Qué importa dónde estoy! Estoy muerto! Quiero morir!, por Dios Santo!

-Yo sólo quiero ayudarte, pero decime en dónde estás, te van a recoger tus padres!

-¿Que dónde estoy?

Él no para de llorar, se ahoga completamente en llanto, su voz ya ronca de tanto gritar, su camisa mojada, el pantalón sucio en medio del asfalto, rodeado de gente que ha bajado de sus vehículos.

Una voz entre la multitud, voz de hombre al parecer, dice: “yo le digo dónde estás?, dejá, yo le digo”

Él le grita empujando sus manos hacia el lugar de dónde provenía la voz gritando: “¡Déjenme, déjenme todos!”

Y luego él sólo atinaba a repetir “déjenme morir!, déjenme morir!, déjenme morir!”

Esas imágenes, las de ella diciéndole esas palabras y el dolor le golpean como oleadas de gigantescas mazos en el pecho y en la cabeza.

Apenas le queda voz, no ve nada más que figuras borrosas por el mar lágrimas que cubren sus ojos

Está tirado en el suelo como un muerto, inerte por dentro ahogado en el más puro dolor sin nombre.

Miles, millones de imágenes le sobresaltan, le golpean y siente más y más dolor todavía.

A las personas les gusta el dolor, el dolor ajeno, disfrutan viendo al otro sufrir.

Su sufrimiento es innombrable.

Los niños mirando desde la ventanilla del coche beige de más allá, los demás preguntándose ¿qué le pasa?

Sólo recuerda las piernas, algunas de las corbatas, y a otros vestidos de “entrecasa” complaciéndose con su dolor.

Sube más arriba la mirada y no recuerda, sus rostros los ve difuminados en este instante.

Sólo recuerda bien las lágrimas y la imagen de ella, con ese jeans justo para ella, la camiseta verde con el logotipo de su trabajo en el pecho, y el bolso rojo de mano en el hombro.

La ve corriendo, huyendo y doblando la esquina, y la ve desaparecer entre la gente. La ve esquivando sus brazos diciendo “dejame, dejame, dejame!”

Recuerda sus grises ojos tornarse verdes ante la luz cálida del sol saliente de aquella mañana temprana.

Y recuerda de ella esas crueles palabras que jamás olvidará. Y recuerda que fue acerca de su primer y único beso de lo que él hablaba y no de lo que pasó después...

El problema de Franco Mendieta (teatro)

Una cena en familia, en la casa, en el patio, bajo el mango. Chipa guazú, sopa paraguaya, un buen asado, ensalada.... Pero faltaba algo.

-Franco, andápue traé la gaseosa. Tomá acá hay un cinco mil.

Le pasa el papá a Franco el billete a pesar de que todavía éste sigue masticando un pedazo de carne. Con la boca llena dice:

-hmm, está bien, pero esperána

-Andá siqué, upéi reupáta la nde rembi'ú!

Se levanta, se dirige hacia el portón y una señora seria le saluda y pregunta:

-¿La casa de Franco Mendieta?

-Sí, acá es - responde Franco con un tono de curiosidad

.¿Y está él?

-Ehmm, todavía no, pero, pase nomás señora.

Le acompaña una hermosa joven, rubia, de aproximadamente dieciséis años. Ambas con caras serias entran a la casa por el portón del patio.

-Buenas... -dicen al unísono las dos al entrar.

-A buen tiempo, mba'éichapa, ¿en qué le podemos servir?

-Estamos... no se preocupe por el asiento, de paso nomás vinimos. Estamos buscando a Franco Mendieta. Aquí es donde vive él, ¿verdad?

-Claro, che mitakaria'yngo péa- contestó el papá.

-E'a, no le vieron pio al entrar - dijo la mamá extrañada

-No...

-Ahí viene... ¡Rápido pue! - le dice casi gritando el papá

-E'ána, no había ko en la esquina y tuve que ir en lo de ña Pancha.

-Che memby, estas señoras quieren hablar contigo.... ¿Qué mba'epa ya hiciste ya otra ?

-Nada mamá, mba'épio che ajapóta gua'u?

-Mba'e náda atu pikó, la otra ve llamaron de tu colegio para decirme que rompiste todo una silla no sé que, ¡ich!

-Anínati... Ustedes... ¿son del colegio, verdad?

-No... Nosotras venimos por otro motivo....

Se dirigió hacia su hija y le preguntó:
-¿él es?

-Sí, él es, és es el papá de tu nietita! - repondió en voz alta la joven.

-Mba'é he'í!? - exclamó el papá de Franco quien creyó haber escuchado mal

-Lamento informarle que aquí tenemos una orden de la fiscalía... y del juzgado... -decía esto la señora mientras sacaba papeles de una carpeta archivadora que estaban presillados de a dos y de a cuatro- y también la demanda judicial por prestación de alimentos en contra de Franco Rafael Mendieta Esquivel, de dieciocho años, soltero, domiciliado en las calles Tajy casi Arenales, número quinientos veinte conforme a la resolución número....

-¡Espere un momento!... Cómo es eso de presentación de alimento ñandekó!? - objetó el papá bastante confundido.

-¡Demanda judicial! ¡Che Dió Santo! ¡Qué lo que ya otra vé ahora rompiste nde mita'î akã bodóke!, ¡ejú ché ko'ápe!

La mamá persiguió a Franco hasta alcanzarlo y darle varios sopapos y coscorrones, luego agarró un palo de escoba que estaba al alcance de su mano y le dijo:

-Kóa amopêta nde akãre hína! Decime, ¡qué lo que ya otra hiciste! ¡Dale pue!

Mba'ére pio che nupã, che ndajapói mba'evé, eporandúna Eduárdope ehecha hagua la che ndajapói mba'evé!

-Mba'e Eduardo, otro bandído oikóa!

-Carmen!, eheja chupe ha eporandu mba'e apoha péa pe presación de aliento, de alimento ma'embo. -interrumpió el papá a su esposa quien estaba bastante alterada.

-Hêe.. disculpe señora, pero ¿qué es lo que hizo nuestro hijo?

-El tema no es lo que hizo, sino lo que no hizo, o lo que no está haciendo, mejor dicho - contestó la visitante con una voz misteriosa

-Lo que no... nantendéi mba'eve... -concluyó la mamá de Franco con bastante de frustración y confusión en el rostro.

En eso llegó otro hombre, un poco atareado, como si el apuro fuera parte de su ser, luego de pedir permiso ingresó al lugar.

-Disculpen mi llegada tardía, pero resulta ser que estaba atendiendo otro caso y se mi hizo un poco tarde. Hola, soy el fiscal Sindulfo Vera, fiscal en lo civil, muy buenas noches.

Pasó la mano y el papá dijo

-¿Usté es fiscal? Mirána un poco Carmen, para mí que es demasiado jovencito ko es para ser fiscal.

-Disculpe señor, pero aquí no hemos venido a discutir mi edad sino el grave caso de demanda impuesto al acusado por parte de estas dos damas aquí presentes.

-Qué es lo que dicen gua'u que hizo supuestamente mi hijo, señor juez.

-Fiscal, señora, fiscal... y... según las demandantes aquí estamos frente a una grave falta por abandono y la no prestación de alimentos por parte del denunciado

-¿Abandono? ¿Ha mba'e la ohejáva ha'e? -Preguntó aún más intrigado el papá, poniéndose un poco más nervioso esta vez.

-Pues aquí tenemos... espere que un momento, ya enseguida... acá están las fotos que van a dilucidar con mayor facilidad sus dudas.

Sacó dificultosamente unas cuantas fotografías de su maletín negro (aunque aquella noche más bien parecía marrón oscuro) En la primera foto que fue mostrada aparecía una bellísima jovencita rubia, parecida a la que acompañaba a la señora, de ojos azules tendiendo al verde, de tez blanca y una hermosa sonrisa que hacía resaltar las blancas perlas de su boca.

-Y ésta pio quién es?

-Esa, señora, era la madre de la criatura

-¡De quién pikó!? ¿Cuál criatura?

-Pues la niña que es el centro de todo este litigio judicial... a ver... de esta niña!

Y mostró una foto de una bebé de un año y medio más o menos, muy parecida a su mamá (pues luego pareciera ser que ni un poquito se parece a su papá)
El padre de Franco tomó esta vez la palabra y preguntó:

-¿Y eso qué tiene que ver con nuestro hijo?

-Como que, "qué tiene que ver" - continuó el fiscal interviniente- siendo que él es el padre de la menor, por supuesto que tiene que ver con el caso... o me van a decir que no estaban enterados de todo esto?

-Eha'arõke... peráke no estoy entendiendo hína -prosiguió el papá de "Franquito" como le decía su mamá las pocas veces que se ponía cariñosa con él- ¿Cómo es eso de que Franco es...? No! Anichéne! No puede ser!... ¡Franco! vení un poco acá!, ¡qué es lo que estas personas están diciendo de vos?!

-Ndéra, todavía ko ni la mitá de mi comida todavía no comí!

Seguí Franco en la mesa, sin prestar mayor atenció a lo que los demás adultos decían

-Franco, nde eikuaá mávapa péa? ¿vos le conocés a esa chica?

Le mostró la foto de la mamá de la niña y él exclamó con un silbido

-Fiiifiuuu, iporãitépa, ¿quién pio es? ¿una modelo?

-Mba'e modelo atu pikó, ich!, esa es la mamá de esta mitakuña'î que está acá en esta foto -Le regañó su madre por enésima vez

-Chúlina!

-Chúlina te voy a dar si no me decís por qué lo que están diciendo todo eso sobre vos, ne mita'î malgraciado eikóa!

-¿Y qué lo que dicen gua'u?

-Y que vó so el papá de esa criatura!

-Mba'e!? cheko ni chika'i ndarkói!

-Ma'e nderekói atú pikó, ha pe ohóa nendie ko kueheambue pe don Kaló túva veloriohápio pio mba'e?

-Pe tuicha guasúva... mba'éicha ihérava?... Mamérta pio nde ere?

-Ha quién más?

-Noo, péango Eduardo chika'i

-¿Eduardo?

- Sí, ha emañamína chéve, ¿mba'e chika'í pio che arekóta? Hakeko che vai formal hína. Las chicas ko corren todo de mi, oimene culébra mba'e la ohechapa che rováre!

- Hêe, péa cierto señor fiscal, no puede ser que esa chica, ema'emína la iporãlája... ko che Franquito ko ivaive la carpíncho oikeva'ekue la yvyguýpe. No no es cierto otro ha de ser el que es su papá -dijo la mamá un tanto más calmanda.

-Si, y otra cosa -añadió Franco- chengo che vírgen todavía mi estimado

-E'a, Franco! péango nderemombeúi'arã che ra'y! -dijo su papá

-Pero es cierto ko! Yo todavía no le toqué a ninguna mujer, ni le miré siquiera! Además, yo no le conozco a ninguna de esta señora, señorita o... ¡nambré!

-Mba'e! ¿rerasêta pio? Enfrentátena como hombre toda esta situación che ra'y... y dígame señor juez

-Fiscal...

-Fiscal, en qué se basa para acusarle así a mi hijo?

-En primer término, las pruebas en su contra, como por ejemplo, el diario personal de la fallecida en donde...

-¿Fallecida? máa la omanóva? -interrumpió extrañada la mamá.

-La madre de la niña... y como le decía, su diario personal en donde escribe detalladamente y de manera pormenorizada el encuentro con el acusado, cómo se conocieron, el lugar en dónde quedó encinta y todo está escrito ahí. Ahora bien para tener la certeza de que en realidad , en verdad Franco Mendieta, o sea, su hijo, es el padre de la menor tendremos que realizar todas las pruebas correspondientes y eso incluye el examen de ADN

-Ah, eso yo conozco... es uno de eso test en donde te dicen si vos está loco o para saber si sos demasiado cabezudo o algo así, a mi me hicieron uno de eso en el colegio hace poco.

-Esos son tests psicológicos mi hijo - continuó diciendo el fiscal- El el examen de ADN lo que se va a averiguar es si vos sos o no realmente el papá de la criatura.

-Socio, y eso pio... duele, nde...

-No te preocupes por eso, lo que sí vamos a hacer es tratar de llegar a un acuerdo monetario favorable para ambas partes...

-Espere, yo todavía no entiendo hína, no entiendo eso de presazón de alimento o lo que sea -dijo el papá cortando las palabras del fiscal.

-Y es de eso justamente de lo que estoy hablando, del pago en una suma equis para el mantenimiento de la niña.

-Pero esperána un poco chera'a, si todavía no sabemos si es o no mi hija esa nenita pio para qué vamos a apurarno, ¿verdad?

-Nadie dijo estar apurado aquí -respondió el fiscal, a lo que la señora, la madre de la chica que quedó embarazada replicó:

-¿Cómo que no? Nosotras por eso justamente lo que hicimos esta demanda. Porque no podemos hacernos cargo de la bebé. Yo tengo que ir a España a trabajar y mi hija obtuvo una beca para ir a estudiar al Brasil. ¿Dónde va a quedar entonces la niña? Entonces pensamos, ¿dónde más que en la casa de su papá?

-Mirána un poco, le van a dejar una bebé a un mita'î que ni siquiera atar su champión no sabe hína... pero qué macanada!

-Uhmm mamá!

-En serio ko é

-Entonces mañana para las ocho y media en la fiscalía para empezarlos trámites -dijo el fiscal como para terminar su visita.

El papá de Franco quedó turbado y pensando que ciertamente tal vez esas mujeres estaban tendiéndole una trampa a su único hijo.

Fin

Tercer planeta: Manual del usuario

El planeta Tierra, tercero en distancia al Sol, se ha entregado completamente armado y en perfectas condiciones. Debe operar en forma totalmente automática y sin dificultades; sin embargo, para asegurar su funcionamiento adecuado, se ruega a todos los pasajeros estudiar bien las instrucciones que se dan a continuación. La pérdida y aún el extravío temporal de este manual puede originar una catástrofe. Los pasajeros que se olviden de aplicar estas normas probablemente causarán enromes daños antes de aprender por sí mismos cuáles son los procedimientos de operación apropiados.
  • COMPONENTES
Se recomienda a los pasajeros de la nave Tierra conocer perfectamente los siguientes componentes planetarios

1 • Aire:
El aire de este planeta es irremplazable. Se ha suministrado en cantidad suficiente para cubrir la tierra y el agua, aunque no a gran profundidad. En efecto, si la atmósfera se redujera a la densidad del agua, apenas tendría un espesor de 10 metros. Cuando se usa en forma normal, el aire se limpia automáticamente y puede purificarse en parte cuando se ensucia demasiado. A esto ayudan los pulmones de los pasajeros… hasta cierto punto. Sin embargo, los que viajen en la nave descubrirán que cualquier cosa que arrojen o lancen al aire volverá a ellos más tarde o más temprano; y como les es preciso aspirar aire cada cinco minutos por término media, deben tratarlo con las debidas precauciones.

2 • Agua:
El agua que se suministra a este planeta va en cantidad muy limitada; si la Tierra fuera del tamaño de un huevo, toda el agua que contiene cabría en una sola gota. En este líquido viven muchísimas criaturas, casi todas comestibles. Pero si se dispersan en él sustancias nocivas, debe tenerse mucho cuidado, pues las criaturas acuáticas concentran en sus tejidos tales sustancias dañinas; por lo tanto, si los pasajeros comen las criaturas que habitan en el agua, añadirán esos tóxicos a su régimen alimentario. En general, se recomienda a los pasajeros no tratar el agua con negligencia, ya que en realidad constituye la mayor parte de su organismo.

3 • Tierra:
Aunque la superficie de este planeta es variada y parece abundante, sólo una porción pequeña de la tierra es cultivable, y esta parte esencial no debe maltratarse. También se recomienda a los pasajeros de esta nave que no intenten desarmar la superficie a mucha profundidad, pues el suelo de la Tierra se sostiene sobre una capa inferior derretida y muy caliente, en la cual no se da nada, excepto volcanes.

4 • Vida:
Los tres componentes citados hacen posible la existencia. Cada pasajero dispone de una sola vida, y debe tratarla con dignidad. Se han suministrado cuidadosas instrucciones acerca del nacimiento, la operación, el mantenimiento y la disposición de cada ser viviente, contenidas en un complejo lenguaje genético, llamado código ADN, de difícil compresión. Sin embargo, ello no importa mucho, si tenemos en cuenta que esas instrucciones son completamente automáticas.
Con todo, hay que advertir a los pasajeros que la radiación y muchas sustancias químicas peligrosas pueden causar daños graves a tal código. Si en esta forma se destruyen las especies vivas o si quedan incapacitadas para reproducirse, los pedidos de reemplazo que se reciban sufrirán grandes demoras.

5 • Fuego:
Este planeta se ha diseñado y se ha probado cabalmente en la fábrica par que su operación sea segura con combustible trasmitido constantemente desde una fuente lejana, el Sol, absolutamente sin costo alguno. Lo siguiente debe observarse con el mayor cuidado: El planeta viene con una reserva limitada de combustible, en depósitos fósiles. La utilización de este combustible entraña algunos peligros, entre otros la liberación de ciertas materias tóxicas que es preciso apartar del aire y del abastecimiento de víveres para los seres vivientes. El riesgo no será apreciable si la reserva de combustible se hace durar toda la vida funcional del planeta Tierra. Por el contrario, su uso rápido aun cuando sea durante un período corto, puede tener resultados nefastos.

  • MANTENIMIENTO
Las técnicas de mantenimiento dependerán del número y de la composición de los pasajeros. Si éstos viajan en números moderados, no se necesitará ningún mantenimiento, ni habrá que reservar lugares. El mantenimiento del planeta es automático y la fuente exterior de combustible suministrará exactamente la cantidad de energía que se necesite o que pueda utilizarse sin peligro. Pero, en cambio, si un gran número de personas insiste en subir a bordo al mismo tiempo, se presentarán graves trastornos que impondrán la adopción de soluciones costosas.

  • REPARACIONES DE URGENCIA
En caso de que, sin responsabilidad de los actuales pasajeros, se hayan causado daños al mecanismo de operación del planeta por ignorancia o descuido de viajeros anteriores, conviene solicitar ayuda al Fabricante, y el mejor medio para obtenerla es la oración.

Original por David Brower
Condensado del suplemento dominical del "Times" de Nueva York (16-III-1975) © 1975

No hay nadie en el parque....


Ya todos entraron, la hora del recreo ha terminado.

Silencio. Profundo silencio que precede a una tormenta.

Las nubes se juntan oscuras, solemnes, preparándose para la lluvia.

La tarde mendiga un poco de sol, pero sólo migajas quedan.

El cielo se vuelve negro, negro como el color funesto de una noche impávida y sin luna.

Un pequeño banquito pintado de verde en la esquina recoge, sediento, lágrimas de tristeza profunda, angustia sempiterna.

La soledad en el aire, perfume agraz de inocencia y dolor entremezclados.

Nadie en el parque.

La calesita le lanza suavemente chillidos al viento que la golpea y la empuja y se va.

Sólo queda este niño, solitario, triste, que, con la mirada perdida en el horizonte deja caer gotas de agonía de su interior, sentado taciturno en ese banco.

Ahogado en pensamientos casi suicidas ve en las nubes figuras de su acongojada vida, imágenes vívidas de la mismísima soledad.

El polvo se levanta, está a punto de llover. Con solo siete años, casi ocho, ya ha visto la devastación de su mundo interior.

Nadie entiende. Todos juegan alegres unos con otros, niñas con niñas, niños con niños, sin saber siquiera que él también existe, sólo que está perdido en su propio mundo, como un autista hundido en sus propios pensamientos.

Los profesores solían decir que era varias veces más inteligente que los otros niños, que era un niño… ¿especial? Y se preguntaban: "¿Por qué no juega con los otros niños? ¿Por qué se queda ahí todos los días a la hora del recreo sentado, mirando a los otros, en ese desgastado banco?"

Él tan sólo callaba, mirando al horizonte, contemplando como en cámara lenta a los otros niños jugar.

No hay nadie en el parque excepto él.

Los minutos pasan. Baja la mirada y observa las pequeñas piedras trituradas de basalto, grises, oscuras; la grava que cubre gran parte del patio de la escuela.

Más allá divisa escombros, restos de una ampliación a un aula de otro sector, ladrillos secos rotos la mayoría, formando una colina que colinda con la alta pared de los vecinos.

Siente una enorme gota caer en su rostro. Mira al cielo. Aún no llueve. Es sólo un presagio.

Varios niños aparecen de repente, todos casi atléticos, jugadores de fútbol, fuertes excepto quizá el morenito chiquito que secunda al jefe, uno de mediana estatura, rubio casi castaño. Es una pandilla.

Pareciera que el tiempo se detiene.


¡Ahí está! Grita uno, todos empiezan a correr.

El niño se levanta de su asiento, y empieza a caminar. Es a él a quien buscan. Acelera la marcha. Bordea la calesita, esquiva las hamacas entre las gruesas patas de metal, se tropieza y cae…

Filosas piedritas lastiman sus manitas. Desesperado se vuelve a levantar. No hay nadie más en el parque, y parece que tampoco en la escuela.

Un trueno se escucha a lo lejos. Corre, trata de esconderse.

Observa raudamente unos viejos tambores metálicos sin fondo semienterrados en la grava que los niños usan como túneles. Se hinca para esconderse, pero todo es en vano.

El más rápido y alto de todos lo agarra de las piernas a la altura de los pies y lo arrastra, ensuciándole la camisa, el pantalón, todo.

Lo rodean y lo observan riéndose a carcajadas unos segundos.

Tirado en el suelo el niño nada puede hacer.

Uno de ellos, toma un puñado de esas piedritas y las deja caer sobre su torso, el jefe hace un ademán y todos hacen lo mismo, pero a diferencia de los otros, éste se las arroja a la cara con fuerza.

El niño se tapa la cara. Tiene ganas de llorar. Los otros ríen como endemoniados.

Agarran piedras cada vez más grandes, de entre los escombros.

Pedazos de ladrillos que el más pequeño apenas puede levantar.

Empiezan a apedrearlo con furia indescriptible, descargando la ira del mundo con sus manos.

El sólo se cubre el rostro. Se amontonan las piedras, los ladrillos a su alrededor. Entonces uno de ellos toma la iniciativa y le da una fuerte patada en las costillas. El niño grita, llora, pero nadie escucha. No hay nadie más en el parque.

Todos juntos empiezan a patearlo con una saña infernal nunca vista en niños de siete y ocho años.

La naturaleza lo salva. Gruesas gotas empiezan a caer.

¡Llueve, vámonos de acá! Grita el más pequeño.

Lo dejan tirado y sangrando, envuelto en lágrimas de dolor. Parecía que iba a llover. No fue así.

Sólo seis gotas, como el número de niños, cayeron esa tarde.

Todos corren. Luego, en medio de la estampida, el líder vuelve nuevamente y le grita: "¡Si le decís a alguien te mato!"

Silencio.

El silencio interrumpido por la respiración dificultosa del niño ensangrentado.

Se levanta despacio, primero dándose la vuelta para quedar boca abajo y luego en cuatro patas escupiendo sangre que mancha las piedras.

Tiembla… Llora. Nuevamente los pensamientos suicidas le invaden, esta vez con más fuerza todavía.

Una aparición.

La misma niña que había visto en sueños desde niño, de ojos transparentes y serenos con cabellos rubios recogidos, usando un pequeño guardapolvo blanco y una larga pollera color azul marino hasta las rodillas contrasta con el uniforme simple y de color granate de la escuela.

Ella acaricia al niño en la cabeza y suavemente se acerca al oído y susurrando le dice: "Todavía no, esperá un poquito".

La niña le da un besito en la frente. Lágrimas de sangre brotan de los ojos del niño.

Se seca con la mano y pregunta: "¿Qué es lo que tengo que esperar?"

Pero al abrir los ojos ella ya no estaba. Se incorpora y caminando lento en sufrimiento se acerca al bebedero. Se limpia la cara. Sigue escupiendo sangre. ¿Hemorragias internas? Quién sabe.

Nunca le dijo a nadie. Nunca tuvo amigos. Sus padres en el trabajo y él, conversando solamente con su lúgubre y silente soledad…

Estos hechos ocurrieron de verdad en una oscura tarde de octubre de mil novecientos noventa y cuatro.